Parroquia de la Santísima Trinidad - Centro Trinitario
 

     
 

Centro Trinitario

  Testimonios 

 Testimonio de un dia en el Hogar San Simon de Rojas
Cómo siempre antes de servir el almuerzo se recibieron los tuppers para aquella gente que lleva su comidita para la noche o simplemente para después. Se sirvíó el almuerzo en el comedor, todos y cada uno pudieron repetir cuanto desearon el viernes. 

Era turno del capítulo de ollas, platos y esponja. En eso llega un señor muy bien educado con su pedido de vianda. Qué sensanción angustiante saber la respuesta y no poder escupirla. Alguién más curtido y con mucho tiempo de servicio lo hizo por los demás. Ella soltó su "No queda más comida. No hay más” El hombre cabeza gacha se disculpó y pareció resignar su hambre a expensas de su olvido. Hasta el pan habíamos repartido ya. En eso, la persona que menos imaginaba, aquella con una criatura de apenas meses y su soledad de compañía, me pidió un cucharon. Todavía no entendía el propósito de su requisitoria pero accedí claro, como siempre gustoso. El siguiente paso fue la emoción más grande de mi día. La mujer abrió su tupper, llenó tres cucharones y los volcó en el recipiente de aquel anciano. Es la segunda vez que siento tal cosa. Más de una vez lloré de tristeza y hasta de alegría, pero jamás hasta conocer este bendito lugar, había experimentado el hacerlo de ambas cosas a la vez, jamás. El estómago se me hacía un nudo y el pecho a la par, se me inflaba de orgullo ajeno. Orgullo por una persona a la que no tuve el placer de conocer, compartir o servir más de 7 u 8 mañanas/mediodías.

REFLEXION: ¿¿¿TODAVÍA CREEMOS QUE AQUEL QUE NADA TIENE ES INCAPAZ DE COMPARTIRLO TODO??? 

Un voluntario

Publicado en "EL TRINITARIO" el 9 mayo de 2010

 

 

 Quien escribe esta carta es papá de un joven que está en tratamiento comunidad terapéutica.
Mi experiencia de vida como también de otros, es haber encontrado el dolor de tener un hijo adicto.
No fue fácil para mí ni para mi esposa aceptar estas circunstancias. Mucho tiempo reaccionamos tapando sus conductas y las nuestras, pensando que con sólo nuestro poder y afecto, podíamos enfrentar los problemas y recuperar a nuestro hijo. En otros momentos vivíamos temor, confusión o desorientación yendo a médicos, psicólogos o psiquiatras y confiando en su guía.
Y lo peor fue la vergüenza de enfrentar situaciones policiales o los pasillos de tribunales, sin encontrar el clima de ayuda y comprensión que buscábamos. Hasta que, por una condena de tarea comunitaria nuestro hijo llego al Centro Trinitario y ahí nos orientaron sobre granjas de rehabilitación.
Hoy estamos aquí, rehabilitándonos y sabemos que el cambio es necesario.

Aprendimos que lo debemos construir nosotros mismos, a partir de un cambio lento, pero lleno de fe.
Nos cuesta aceptar que lo que nos pasó, no fue sólo obra del narcotráfico internacional, o de los malos amigos, o la sociedad violenta.
Aprendimos a buscar dentro nuestros errores, no para penalizarlos con una culpa inútil, sino para corregir conductas. Vamos incorporando consignas y haciéndolas nuestras con la ayuda de profesionales capacitados, pero sobre todo con el apoyo y el afecto de cada uno de nosotros y de los que viven la misma situación.
Me pregunto si muchas veces fui permisivo, u otras demasiado estricto, si no les he brindado suficiente tiempo o se les he brindado demasiado. Cada caso es distinto, pero juntos vamos recorriendo nuestras contradicciones, nuestras flaquezas y tratamos de aceptar, a veces sin comprender lo que es mejor para nuestros hijos.
Ellos, en su internación o en los grupos de ambulatorios, y nosotros, en las actividades terapéuticas de nuestros grupos de familia, tenemos nuestro lugar para ensayar los cambios.
Sabemos que vale la pena el esfuerzo, porque la meta es rescatar para la vida, no sólo a nuestro hijo, sino también a nosotros mismos, como personas y como familias. No somos ingenuos, sabemos que hay heridas con cicatrices y hemos aprendido a reconocerlas como algo bueno, pues nos permite volver a empezar.
Apostamos a lograr una familia que tiende a la vida. Damos gracias a Dios que encontramos el camino, damos gracias a Dios a toda la comunidad de la Parroquia de la Santísima Trinidad, ya que hoy MI HIJO, Sergio es un joven en plena recuperación. Se que muchos colaboran y les pido que sigan colaborando porque hay muchísimos Sergios esperando esta oportunidad. Soy un papa grande, que encontró que muchos papás ayudan a mi hijo. Les pido un favor, sigan ayudando, porque es la única manera de que nuestros jóvenes se recuperen y las familias se unan. Hoy comprendo que Dios nos espera, que en el dolor y en mi cansancio lo fui a buscar
Cacho, papá de Sergio

Publicado en "EL TRINITARIO" el 6 julio de 2008

  En el Centro Trinitario recibimos diariamente donaciones de ropa, alimentos, leche, pañales y artículos de limpieza, (entre otras cosas lo que pedimos semanalmente en El Trinitario).
Hace unos días nos llamo el señor Fausto, vecino de la zona y fiel de la parroquia, que quería hacer donación de ropa y de alimentos. Nos contó que fue su cumpleaños y para nuestro asombro pidió que cada familiar llevara como regalo alimentos y pañales, para el Hogar San Simón de Rojas.
Durante estos días llegaron más hermanos y más familias a buscar alimentos y alguna ayuda para ellos. La labor del Centro Trinitario crece y necesitamos de tu ayuda. Así como nos sorprendió Fausto con su gesto de amor en el día de su cumpleaños todos los días nos asombramos del amor de Dios por los más necesitados.
Necesitamos creer, confiar en el otro, salir de nosotros mismos, del egoísmo y del modo único para ver la vida, para ir al encuentro de los otros y, en definitiva de Dios. Cuando no hay confianza en los otros, se buscan seguridades contra todos o al margen de todos. Y cuando no hay fe en Dios, cualquier otra cosa ocupa su lugar.
Jesús resucitado vive entre nosotros, está en nosotros, sobre todo en nuestro trabajo contra todas las formas de muerte presentes en el mundo. Creemos en Él si estamos presentes allí donde la muerte esta atrincherada esperando el momento de la mordedura mortal. Creer para ver; ver para seguir creyendo, anunciar para que otros crean y vean. Creer, ver, anunciar y luchar contra toda clase de muerte para poder ser testigos del Dios de la vida.
Por eso sabemos y agradecemos la ayuda que nos das, tu tiempo, tus manos, tus donaciones, tus oraciones, tu confianza para que administremos todo lo que recibimos para el bien del hermano y de cada familia.
Gracias a todos, gracias Fausto……

Publicado en "EL TRINITARIO" el 30 de marzo de 2008 Domingo de la Divina Misericordia


  Mi nombre es Felix Alberto Rubir, pertenezco a esta parroquia, colaboro con las labores de la misma y unos de los lugares donde estoy haciendo dicha colaboración es el Centro Trinitario.
Empecé a ir al Hospital Pirovano a causa de que algunos comensales del Centro Trinitario, empezaron a ir a dicho hospital para su internación por diferentes causas. Yo por mi parte me dirigía a dicho nosocomio para visitarlos y en algunas oportunidades les llevaba algunas cosas que me daban en el Centro Trinitario.
En la segunda semana del mes de septiembre del año 2007; en unas de las visitas que hice, fuí a clínica médica, una enfermera llamada Marta me comento que había una persona en la cama 208 que necesitaba que la ayuden para comer, fui al box y me encontré con un hombre que estaba delicado ya que había sido operado de la pierna derecha (amputada) y también le faltaba movilidad en su brazo derecho, su nombre es Miguel.
Cada vez que iba al hospital lo visitaba, le daba de comer la merienda y en un momento antes de irme rezábamos. Miguel no podía hablar bien y claro, no se le entendía y para entenderle tenía que colocar mí oído cerca de su boca, y aun así en ocasiones no se le comprendía.
La primera vez que rezamos pedimos a Dios por su salud y por algunas otras cosas, entre el 2do y 4to día luego de la primera oración que hicimos comenzó a hablar mejor, mas fuerte y claro; doy Gloria a Dios por ello ya que el Señor puso su mano victoriosa en su persona.
En una oportunidad hable con una compañera llamada Roxana, con dicha compañera servimos al Señor los días lunes en el comedor San Simón de Rojas que pertenece al Centro Trinitario; a ella le gusto la idea de ir a visitar a las personas que se encontraban en el hospital ya que aparte de Miguel, se encontraba José Gabriel Zaya, un comensal del comedor que se encontraba internado en la cama 214 de clínica médica.
Miguel tiene una hermana llamada Corina, casada y tienen hijos. En un momento Miguel me dio una dirección para que la encuentre, fui a dicha dirección y no la ubiqué, luego otro día me dijo como llegar, ahí si que la encontré, hablamos y fue una fiesta ya que no se veían hacía 6 años y ella me comento que quería verlo pero no sabía como dar con el.
El encuentro fue una verdadera alegría ya que fue una sorpresa para Miguel, hubo lagrimas, besos y abrazos esto ocurrió en el pasillo de clínica médica y el estaba sentado en su silla de ruedas.
Quiero destacar que Miguel, no había nombrado a su hermana en el hospital ya que no quería comprometerla. En teoría el no tenía a nadie.......

“Es bueno mantener oculto el secreto del rey, pero las obras de Dios hay que revelarlas y publicarlas como es debido....” Tobías 12,7.-

Publicado en "EL TRINITARIO" el 23 de marzo de 2008 Pascua de Resurrección.

 

  Marcelo, 13 años.

Marcelo estuvo varios meses en nuestro Hogar de Día. Cuando empezó a venir, nos conectamos y empezamos a trabajar “mano a mano” con Minoridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos. Los asistentes sociales han venido dos veces por semana al Centro, y con juegos, trucos de magia, mañanas en el parque jugando al fútbol, charlas y dibujos han ido conectándose con Marcelo.

Marcelo no quiso volver con su familia, pero hoy día esta en un Hogar para niños, es feliz en el ambiente que está y retomó sus estudios luego de 4 años de estar en la calle.

  Matías, 14 años.

Llego acá mal, piel y huesos, llegó tan mal que no podía hablar por lo drogado que estaba. Vinieron los asistentes sociales de Minoridad del Gobierno de la Ciudad y hablaron con Matías, ellos se conectaron con su familia del interior y le ayudaron a volver a su casa, después de 18 meses en la calle.

  Nahuel, 13 años.

Llegó asustado y estuvo más de un mes acá en el Hogar San Simón. Al llegar acá conectamos con Minoridad y conversando con Nahuel, fue internado voluntariamente en un Neuropsiquiátrico para niños.

  Alberto, 13 años.

Lleva mucho tiempo en la calle y hace como dos meses que viene al Hogar de Día. La gente de Minoridad ya se han conectado con Alberto y con su familia que vive en el interior. Todavía sigue viniendo al Hogar.

  Carlos, 45 años

Lleva 7 años viviendo en la calle sin documento. Estuvo en otro comedor y le enseñaban artesanías. Empezó a venir a nuestro comedor cuando se transformó en Hogar de Día. Logramos que se documentara acá y ese mismo día, al salir del Centro, vio un anuncio que buscaban chofer de taxi. Se presentó y a la tarde pasó por el Centro con un auto cero kilómetro y nos trajo en agradecimiento los primeros diez pesos de su trabajo. En verdad, dudaba y le pregunté a Carlos donde se había robado el auto...

  Rogelio, 63 años.

Llegó al hogar de día con problemas de coma-diabético, por su problema no era recibido en ningún lado.

  Marcelo Fabian, recién nacido.

Su mamá embarazada venía al comedor y el lunes 12 de septiembre rompió la bolsa mientras estaba en el Hogar.

  Miguel, 84 años.

Dormía en la calle y desde el Centro hablamos con el Ministerio de Desarrollo Social y pudo conseguir un subsidio por la edad, así que hoy puede alquilar una habitación y viene a comer en el Hogar todos los días y se queda un rato con nosotros.

  Juan

Estuvo 12 años en la cárcel de máxima seguridad y al salir vino por el Hogar pero sufría con su adicción a la cocaína, así que el mismo pidió ser internado en un centro de rehabilitación de drogadictos a través del grupo de Narco-anónimos.

  Pedro

Estaba viviendo en la calle y por sus adicciones no era recibido en los Paradores del Municipio. El mismo pidió y se le tramitó la internación en una granja para adictos.

  Diez Repartidores de Revistas
Vinieron de una empresa de televisión por cable a buscar repartidores de revistas y de esta forma 10 hombres del comedor consiguieron trabajo.

  Cinco Administrativos

La misma empresa contrató a 5 hombres para la parte administrativa.

  Dos Parrilleros

Dos hombres consiguieron trabajo como parrilleros.

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Parroquia de la Santísima Trinidad Centro Trinitario
Av. Cabildo 3680 - Ciudad de Buenos Aires; Argentina Ciudad de la Paz 3575 - Ciudad de Buenos Aires; Argentina

Horario de misas: lunes 8hs. Martes a sábado: 8 y 19:30 hs. Días de Precepto CONSULTAR. Domingos: 8, 10:30, 12 y 19:30 hs.

1º Domingo Misa RCC 15:30hs

Adoración Eucarística miércoles y jueves de 8:30 a 18:30hs

Secretaría Parroquial: lunes CERRADO, martes a viernes: 9:30 a 12 hs y de 17:00 a 20:00 hs. SABADOS 9:30 a 11:30 hs

Horario:

Lunes 8 a 12 hs

Martes a Viernes de 8 a 12 Hs. y de 15 a 18 Hs.

También podes colaborar con: se necesitan alimentos no perecederos, pañales descartables, también necesitamos tus manos. Si quieres ser voluntario acércate

 

Tel:  4702-1030 Tel:  4702-4288
Mail:  centrotrinitario@hotmail.com Mail:  centrotrinitario@hotmail.com
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